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sábado, 17 de febrero de 2018

Noticias de los Estados imperialistas de norte América

Marco Rubio defiende las armas tras masacre en Florida

El senador de la Florida es uno de los políticos más beneficiados por las «donaciones» de la Asociación Nacional del Rifle

Autor: Sergio Alejandro Gómez | internet@granma.cu

16 de febrero de 2018 23:02:27

En medio del luto por la muerte de 17 personas durante el tiroteo del miércoles en una escuela de la Florida, el senador por ese Estado norteamericano, Marco Rubio, salió en defensa del porte de armas y negó que el acceso a fusiles de asalto de categoría militar tuviera algo que ver con la letalidad del ataque.

«La gente no sabe por qué pasó esto. ¿Quién es esta persona (en referencia al perpetrador)? ¿Qué lo motivó?», dijo Rubio a la televisora Fox News.  «Creo que es importante saber todo eso antes de saltar a conclusiones de que existe alguna ley que podríamos haber aprobado para prevenirlo», añadió el senador de origen cubano y radical opositor a la mejoría de las relaciones entre La Habana y Washington.

Luego, ante el Congreso, fue más explícito y dijo que las restricciones legales a la tenencia y porte de armas no habrían impedido el tiroteo masivo en la escuela secundaria Stoneman Douglas de la ciudad de Parkland, Florida.

Al igual que sucede con sus posturas anticubanas, Rubio es incapaz de morder la mano que le da de comer y que lo catapultó a la posición política que ostenta en estos momentos. Es uno de los políticos más beneficiados por las «donaciones» de la Asociación Nacional del Rifle (NRA, por sus siglas en inglés), un conglomerado que se encarga de evitar a toda costa la aprobación de leyes en contra de la venta de armamento. Hasta octubre del año pasado, de acuerdo con varios sitios especializados en el seguimiento de los grupos de influencia en Washington, había recibido un total de 3,3 millones de dólares por esa vía.

La postura esquiva del legislador de la Florida en el tema de las armas no es nueva. En el 2012, tras la masacre en la escuela primera de Sandy Hook, Rubio evitó contestar una pregunta de la prensa sobre el control del armamento, en especial de los rifles de asalto de categoría militar.

Cuando la tragedia tocó a su Estado en junio del 2016 con el ataque de Orlando, se vio en aprietos ante la opinión pública, pero ni siquiera entonces abandonó a sus patrocinadores.

Pocas semanas después, el senador votó en contra de un proyecto de ley bipartidista para prohibir la venta de armamentos a determinadas personas en listas de seguridad de Estados Unidos. Una vez más, Rubio está en el foco de la atención pública por sus posturas ante la masacre del miércoles.

Pero Rubio parece demasiado ocupado en sus ataques contra Cuba y Venezuela como para reparar en esos detalles. Su postura va en el mismo camino de la del presidente Donald Trump, quien no menciona la palabra «arma».

martes, 7 de julio de 2015

¿En qué consiste el diferendo entre Guyana y Venezuela?

Nicolás Maduro acude a la Asamblea Nacional intentando consolidar un consenso político nacional de cara al abordaje del diferendo territorial histórico con Guyana. No hubo en la historia republicana reciente una discusión en esta instancia, sobre este tema, con el Presidente de la República como orador.





Franco Vielma
A continuación, apuntaremos algunas de las cuestiones políticas más importantes sobre esta coyuntura, los tres principales frentes que hay que comprender:

El frente guyanés

Basados en el resultado írrito y nulo del Laudo Arbitral de París de 1899, Guyana ha sido beneficiada del statu quo que de él se derivó, siendo hasta hoy el país que mantiene bajo su control una porción de territorio de 159.500 Km2 que los venezolanos consideramos “zona en reclamación”. Desde el 26 de octubre de 1899, con la carta que Curtis Mallet-Prevost enviara al profesor George I. Burr, se sabe que tal decisión es nula, fue impuesta por las potencias coloniales del momento.
Aunque el Acuerdo de Ginebra de 1967 somete a revisión tal laudo, esperando que las partes consumaran otro acuerdo, Guyana ha asumido que nuestro Esequibo es el casi 70% de su territorio integral, y ahora quieren transnacionalizarlo y privatizarlo a manos de una corporación extrarregional, Exxon Mobil.
Guyana y EEUU tienen un acuerdo macro activo, se trata de la colaboración interinstitucional para el desarrollo de capacidades gerenciales y operativas para iniciar a Guyana como nación petrolera. EEUU actúa por medio del Energy Governance and Capacity Initiative (EGCI) –una instancia para el abordaje de la política energética transnacional norteamericana– y que depende del Departamento de Estado norteamericano. Según el Servicio de Geología de EEUU (febrero de 2015), las aguas exploradas por Exxon y que son la franja marítima del Esequibo pertenecen a la cuenca petrolera Guyana-Surinam. En ellas se contabilizan un aproximado de 15 mil millones de barriles de reservas recuperables de crudo y 42 billones de pies cúbicos de gas.
Este reservorio de energía que Exxon quiere explotar está costa afuera, y he ahí que las reservas de energía en tierra podrían ser mucho más cuantiosas. Estas reservas son inestimables hasta la fecha, y tienen el potencial de ser, según el mismo Servicio de Geología de EEUU, las segundas reservas más grandes del mundo ubicadas en una cuenca virgen.
Luego de la muerte de Norman Girvan en 2014, el último “buen oficiante” delegado por Venezuela y Guyana en 2010, el cambio de gobierno en Guyana cede paso también a nuevos intereses que son de larga data. David Arthur Granger, a cargo del gobierno de Georgetown desde 2014, decide consumar lo que ya venía haciendo Guyana, cuando en 2013 colocó a la nave Teknik Perdana con cinco ciudadanos estadounidenses a bordo que realizaban estudios petroleros en aguas. Esta nave pertenece a la compañía estadounidense Anadarko Petroleum Corp, una contratrista de Exxon.
La política binacional ha dado un giro. Granger se refirió a Venezuela como “un mono, una pesada carga en la espalda” para Guyana. La diplomacia guyanesa comienza a emplear un lenguaje inédito, provocador e irrespetuoso. Ya han pasado más de dos meses en que públicamente el presidente Maduro ordenara a nuestra canciller Delcy Rodríguez a que se reuniera con su par guyanés, sin que esta reunión se haya hecho posible, seguramente por decisión de Guyana. Nuestro vecino acude a la carrera de la confrontación diplomática para darle tiempo a Exxon.

El frente norteamericano y Exxon Mobil

Exxon Mobil es una de las corporaciones que mejor ha sabido colocar a su servicio el complejo industrial-militar norteamericano. Donde despliegan sus recursos financieros, despliegan sus recursos operacionales, logísticos y su “componente de seguridad” con la actuación de contratistas (mercenarias). Exxon ha actuado como ninguna otra transnacional en zonas en conflicto, guerras, ocupaciones y bajo disputa.
La política estratégica de seguridad norteamericana prevista en su “National Estrategic Security Plan 2012″ supone la “protección” y “aseguramiento” de los activos de EEUU a escala intercontinental. El mencionado plan consiste en un manual a ejecutarse a nivel global y explica (violando el derecho internacional) la atribución de EEUU de actuar en favor de la protección de los bienes y personas públicos y privados estadounidenses en todo el mundo contra cualquier amenaza declarada o súbita.
Bajo esta legislación EEUU actúa violando aguas territoriales en todo el mundo. Así actúan en el Cuerno de África contra la piratería somalí, con el frecuente empleo de la fuerza si uno de sus activos se ve comprometido. Así actúan para controlar territorios privatizados a servicio de sus transnacionales en todo el mundo.
Esto indica que la Zona de Defensa Integral Marítima Insular (Zodimain) Atlántica de Venezuela, donde Exxon explora, puede ser un área “asegurada” ilegalmente por factores militares regulares de EEUU. Si Venezuela intenta impedir por nuestro uso legítimo del derecho al resguardo de nuestras aguas en disputa la colocación de alguna plataforma petrolera, EEUU se asume facultado para actuar por la fuerza contra Venezuela.
Si EEUU quisiera que Venezuela pisara el peine de la guerra, sólo tendría que colocar activos militares en las aguas y tierras que reclamamos. Si Guyana y Exxon inician la explotación en aguas, más temprano que tarde irán por los recursos en tierra firme, hasta la frontera del río Esequibo. Bastarían sólo meses para que Guyana extendiera sus acuerdos de “colaboración energética” a la colaboración militar con EEUU. Lo cual indica presencia militar (regular y contratista-mercenaria) norteamericana en nuestra zona en reclamación.
Es un hecho y no una opinión: todo país en situación de dependencia energética (que importe energía fósil) y con reservas bajo tierra ha desarrollado acuerdos militares a la par de acuerdos de explotación de energía con EEUU. No hay excepciones. Guyana es un lugar perfecto para que EEUU asuma posiciones de control de recursos, ocupación militar y planteamiento estratégico con proyección a Venezuela. Una base militar aérea norteamericana a sólo kilómetros del río Esequibo colocaría a un activo militar a sólo diez minutos de vuelo de nuestra área de aseguramiento energético y principal reservorio energético fósil del planeta: la Faja del Orinoco Hugo Chávez.

El frente venezolano

Venezuela, como siempre, ha apelado a la legalidad y al único marco legal vigente en la materia que reivindica nuestra dignidad luego del despojo colonial de 1899. El Acuerdo de Ginebra es la única carta refrendada histórica e internacionalmente que nos faculta para negociar.
Pero el frente interno venezolano está fracturado. La derecha venezolana parece haberse confabulado con la derecha transnacional, que hoy tiene a un ferviente servidor en la silla presidencial de la República Cooperativa de Guyana. Es la misma derecha que transnacionalizó y privatizó nuestras reservas al servicio de empresas como la misma Exxon Mobil.
Hasta hoy, no hay un acuerdo político nacional sólido que brinde respaldo a una cuestión que no es exclusiva del Gobierno venezolano, sino que es nacional. La derecha venezolana, sumida en la perenne propaganda política antinacional, entiende la pérdida definitiva del Esequibo como un punto favorable para las fuerzas adversas al chavismo. Así ha sido hasta esta reunión en la Asamblea Nacional con Maduro al frente.
Quizás lo más recomendable para Venezuela es no asumir un nuevo arbitraje internacional para recuperar el Esequibo. Dado que lo único vigente en la materia es el acuerdo de 1967, lo ideal es la reactivación de los instrumentos que en ese documento quedaron señalados.
Uno de ellos es el de la figura del “buen oficiante”, un delegado por ambas partes que se encargaría de colocar en la mesa del secretario general de la ONU los acuerdos a los que habrá lugar por las partes. Otro instrumento es el de la “Comisión Mixta” binacional, encabezada por los propios mandatarios, a los fines de definir los “derechos de soberanía” de territorio, que según el Artículo V, numeral 2º de tal acuerdo, explica que una asociación como la que Guyana hace con Exxon sólo podría ser avalada en una Comisión Mixta y no por vía unilateral como hoy lo hace Guyana.
El frente venezolano no es exclusivamente nuestro. La grannacionalidad que en años recientes ha cuajado a la sombra de los instrumentos integracionistas creados en la Revolución Bolivariana facilitan nuevos foros políticos que podrían ser instrumentados para que Venezuela y Guyana alcancemos un acuerdo práctico. Unasur, Alba y Petrocaribe son espacios que podrían instar a Guyana a sentarse con Venezuela en una agenda sincera, que supere el estancamiento y que tenga consecuencias positivas para ambas partes en tiempos prudentes.
Una cuestión “práctica” que hay que advertir en la lucha venezolana por el Esequibo es que no hay diferendo alguno que en décadas recientes se haya resuelto a favor de una parte demandante, y que haya significado que el país demandado literalmente pierda casi el 70% de lo que había considerado su territorio. Eso sólo ocurría en tiempos del colonialismo rancio, no en tiempos en que se ha consagrado el derecho internacional y territorial como hoy lo conocemos. La recuperación total del Esequibo implica eso: despojar a los guyaneses de lo que ellos consideran es casi el 70% de su suelo. Hablamos de una cuestión con muy pocas, léase bien, muy pocas probabilidades de que ocurra.
He allí que en cualquier escenario de negociación la gestión del territorio debe ser entendida a la luz de estas realidades. En el marco de la ONU se han discutido cuestiones prácticas para diferendos territoriales, entendiendo que las mismas se basan en superar estancamientos eternos. Estados binacionales, porciones territoriales de administración conjunta, derechos de soberanía binacional sobre espacios terrestres y aguas, o partición del territorio a tajos, son cuestiones que también podrían debatirse alternas a una recuperación absoluta y total del Esequibo. Los venezolanos necesitamos debatir todas las posibilidades, hasta la de una escaramuza militar con Guyana y EEUU. Todo debe debatirse, todo debe conocerse.

Pero ante todo, en el frente venezolano, lo importante es la unidad nacional. Unidad de los patriotas. Estas horas son de definición.

   Anisio Texeira (Teólogo)


lunes, 9 de marzo de 2015

EEUU prepara una acción bélica contra Venezuela






Los escritores, trabajadores, estudiantes y ciudadanos de América  Latina, no podemos permitir este embrión imperialista de los EEUU nuevamente ante un país de América.  Eso sumado al bloqueo que mantienen contra el humilde pueblo de Cuba. Nos demuestra que el nefasto nobel de La Paz Barak obama (titulo político de las empresas de Europa) tiene en mente, según los movimientos de los rusos en Ucrania, ante un rebrote de combates bélicos a gran escala invadir Venezuela desde la 4 flota y las bases de USA que hay en Colombia. Según dijo un diplomático colombiano, que prefirió permanecer en el anonimato. 

El reciente decreto de Obama donde dice que Venezuela es una “amenaza extraordinaria e inusual” para EE.UU,  es nada más que otra “maniobra” para crear condiciones que justifiquen una agresión militar contra el país bolivariano, opina el escritor y politólogo argentino Atilio Borón. Como tambien el resto de los intelectuales de izquierda de América Latina. simplemente esta´n´justificando el código de procedimiento que la opinión publica de los EEUU necesita para no reacción ante una guerra nueva imperialista de los EEUU. 

La orden ejecutiva emitida por Obama declara la situación en Venezuela como una “amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad nacional y política exterior estadounidenses”. Declararon los políticos hegemónicos de los EEUU quienes creen que la doctrina Monroe esta vigente. Miles de internacionalistas de todo el mundo declararon en diversos manifiestos que entrarían en combate automaticamente y en sus diversos países  contra intereses de los EEUU. Eso haría una especie de Tercer guerra mundial, en el siglo XXII. 

"Este tipo de declaraciones suelen preceder a agresiones militares", señala Borón, explicando que pueden ser efectuadas "por mano propia" o "puede también ser el prólogo para operaciones militares donde Estados Unidos actúa de consumo con sus lacayos europeos, nucleados en la OTAN, y las teocracias petroleras de la región".


Lea también: ¿Por qué EE.UU. intenta militarizar Latinoamérica?  En este contexto el analista recuerda casi todos los episodios de injerencia de EE.UU. en los países soberanos. “Casos más recientes son los de Siria y, sobre todo Ucrania, donde el ansiado “cambio de régimen” (eufemismo para evitar hablar de “golpe de Estado”) que Washington persigue sin pausa para rediseñar el mundo -y sobre todo América Latina y el Caribe- a su imagen y semejanza se logró gracias a la invalorable cooperación de la Unión Europea y la OTAN, y cuyo resultado ha sido el baño de sangre que continúa en Ucrania hasta el día de hoy”, subrayó. EEUU sabe que pierde poder en Améríca ante Rusia y china, y esto es una muestra del manotazo de ahogado por parte de esta hegemonía imperialistas. 

"Todo pueblo debe tener el sistema político que su pueblo decida tener, y el resto de los Estados deben respetarlo" Simón Bolivar

Proyecto especial: Ucrania: Historia de una tragedia.   Por eso Borón llama a tomar “muy en serio” el hecho de que EE.UU. “profiera una amenaza”. “Especialmente si se recuerda la vigencia de una vieja tradición política norteamericana consistente en realizar autoatentados que sirvan de pretexto para justificar su inmediata respuesta bélica”, prosigue.

También el analista recuerda que “Washington prohijó el golpe de Estado del 2002 en Venezuela, tal vez porque quería asegurarse el suministro de petróleo antes de atacar a Irak. Ahora está lanzando una guerra en dos frentes: Siria/Estado Islámico y Rusia, y también quiere tener una retaguardia energética segura”.

"Nadie podría sorprenderse si en las próximas horas o días Obama autoriza una operación secreta de la CIA o de algunos de los servicios de inteligencia o las propias Fuerzas Armadas en contra de algún objetivo sensible de Estados Unidos en Venezuela. Por ejemplo, la embajada en Caracas", concluye Borón.
Por otro lado desde el ministerio de Defensa Nacional Argentino, se declaro en una radio local que las fuerzas Armadas Argentinas entrarían en defensa de Venezuela, como también lo haría Bolivia y Brasil. 

Los escritores de este comienzo del siglo XXII, no podemos permanecer callados ante estos sucesos. Todos queremos la Paz, la Paz con dignidad para nuestros pueblos, y nuestras culturas.

                        Ulises Barreiro (Escritor)
                 www.ulisesbarreiro.com.ar