lunes, 15 de diciembre de 2014

La lucha de los docentes de Paraguay


Días pasados, en el transcurso de un encuentro de docentes latinoamericanos realizado en Buenos Aires, entrevistamos a la compañera Blanca Ávalos, secretaria general de la Organización de Trabajadores de la Educación-Sindicato Nacional, de la hermana República del Paraguay.
 Nuestra organización fue invitada a esta primera conferencia internacional de docentes, en la que el objetivo principal es contar las necesidades que tenemos en educación y como país. Esto se expresa de diferentes modos en los países de Latinoamérica, pero en línea es igual. Yo soy una militante del Partido Paraguay Pyahurâ y soy secretaria general de OTEP-SN. En nuestro país hay una arremetida grande del gobierno antinacional y antipopular del presidente Cartes. Tiene bajo sus pies al Parlamento y ha impulsado tres leyes importantes para el imperialismo: la militarización, la ley de responsabilidad fiscal, que pone un techo a los gastos sociales y la ley de la alianza pública-privada. Por la experiencia de nuestros hermanos argentinos sabemos que esto es negativo, porque se entrega el patrimonio nacional. Esto es lo que está ocurriendo en Paraguay. No pudimos detener esta ley, pero estamos peleando por su derogación. Es la mayor entrega de la soberanía después de la Guerra Grande, cuando perdimos la soberanía territorial. Ahora nos sacan todo lo que tenemos: agua, obras hidroeléctricas, salud, educación, penitenciarías, rutas, etc. 
 
—¿Cómo es la educación 
en Paraguay?
—Es casi igual a la Argentina. Tiene el nivel inicial que es el preescolar, el primer ciclo es de tres años, segundo ciclo es 4º, 5º y 6º. Esta es la etapa básica. Después viene 7º, 8º y 9º. Luego viene la educación media: 1º año, 2º y 3º. Luego la educación terciaria o universitaria. En nuestro país la educación está centralizada, por ahora. Se promueve la descentralización. Nosotros peleamos por una educación pública, gratuita y de calidad. En este momento no es pública, no es gratuita, y no es de calidad. Esto no es responsabilidad de los trabajadores sino de una política de Estado. Solamente el 3,6% del Producto Interno Bruto se gasta en educación, y esto entre comillas, porque siempre la ejecución presupuestaria llega apenas al 60 o 65%. 
Hay escuelas públicas y privadas. En la educación básica y media la mayoría es pública, del Estado. Están las católicas, subvencionadas, y un 2 o 3% de escuelas privadas, que están creciendo. En la universidad es distinto. Hay 11 estatales y 49 privadas. De éstas, muchas no tienen habilitación legal. Esto perjudicó a muchos estudiantes, que se encontraron con que sus títulos no son legales.
 
—¿Cuál es la situación de 
los trabajadores docentes?
—Estamos en una situación difícil, porque este gobierno no sólo arremete contra las organizaciones campesinas metiéndoles en la cárcel. Han eliminado la licencia sindical paga en educación. Eso quiere decir que un dirigente sindical si desarrolla su actividad pierde parte de su salario, seguro social, etc. Eliminaron la jornada sindical que teníamos una vez por mes. Hay muchísimas arbitrariedades. Es como un comienzo del fascismo por parte del gobierno, una incipiente dictadura. Son determinaciones arbitrarias, sin consulta ni participación de docentes, padres o estudiantes. Se cambió la malla curricular, dejando sin perfil a muchos docentes y a estudiantes sin materias. Por ejemplo una profesora de matemática o de filosofía es puesta a dar educación vial. Han cambiado a mitad del año el sistema de evaluación. Antes era acumulativo y tres exámenes para los chicos. Cuando todas las maestras han comprado sus materiales, lo cambiaron y ahora hay sólo dos exámenes en el año. ¿Por qué lo cambiaron? No se sabe, porque no hubo ninguna consulta ni explicación.
Gracias a la conciencia incipiente y al debate entre los docentes ha avanzado la lucha. Tuvimos dos luchas de dos días cada una, con un acatamiento del 90%, a fines de octubre. Entre los reclamos está el mayor presupuesto para educación. El 80% de la infraestructura está en pésimas condiciones (construcciones, mobiliario, materiales didácticos). El Estado ha eliminado el gasto social en infraestructura y sólo existe un presupuesto manejado por los municipios y gobernaciones, que muchas veces son botines políticos de los intendentes. Hay una gran sobrefacturación, millones y millones y construyen sólo una o dos escuelas distritales, que no es lo que necesitamos en el Paraguay. No tenemos un plan nacional de capacitación. El Estado paraguayo es como un pordiosero que se vale de organismos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo –que sabemos que no son buenos samaritanos—. Planteamos que el Estado tenga un presupuesto para capacitación donde podamos participar con nuestra opinión. 
Hay una gran campaña de desprestigio sobre los trabajadores, lo que vemos en esta conferencia que no sólo pasa en Paraguay. Se coloca al docente como uno de los responsables principales del fracaso de la educación. Dicen que no tenemos voluntad ni preparación. Nosotros planteamos que nos estamos capacitando poniendo de nuestros bolsillos, lo que no todos los docentes podemos hacer. Si el docente está en un asentamiento tiene que viajar 60/70 kms., un sábado, para hacer la capacitación. El gobierno tiene que tener un presupuesto para eso.
Hay déficit de los beneficios sociales. Tenemos escalafón, bonificación, pero no hay presupuesto. Hay 56.000 resoluciones sobre las categorías del escalafón docente que el gobierno no tiene fondos para pagar. Hay un Estatuto Docente que no se cumple. No nos reconocen la antigüedad. Este año se logró el 10% para los funcionarios públicos, pero nosotros, el magisterio nacional, no somos funcionarios públicos a la hora de recibir beneficios. Para pagar o cumplir funciones sí. Por eso planteamos un 10% de reajuste, la inflación es de casi el 7%. También más presupuesto para kits y meriendas escolares, porque ahora alcanza para tres o cuatro cuadernos y nada más. Esa es nuestra pelea este año, porque se va achicando el presupuesto social. Este gobierno da todo para los ricos y los empresarios, y nada para los pobres. 
 
—¿El sindicato qué sectores docentes abarca?
—La OTEP-SN es una organización nacional que trabaja más con los profesores de 1º, 2º, 3º y de la Media, no con las universidades. Agrupamos incluso de las escuelas privadas.
 
—¿Vos dónde ejercés la docencia?
—Yo soy del interior, del segundo departamento, de San Pedro, pero me vi obligada a ser docente urbana por mis tareas como secretaria general del gremio. Estoy en un distrito cercano a Asunción. San Pedro está a 300 km de Asunción, y desde allí no se puede atender todo el país.
 
—¿Cómo es tu experiencia docente y los problemas de la comunidad?
—Yo fui siempre docente de aula, de 1º y 2º ciclo y luego catedrática (enseñanza por horas, por ejemplo matemáticas). Es bastante difícil enseñar entre la precariedad y la pobreza. Uno ve constantemente alumnos que se olvidan de los cuadernos pero nunca del jarrito para la leche. Es difícil enseñar bajo las sombras, en los pasillos. Es difícil intentar dar una educación de calidad con un Estado que no tiene una voluntad política para invertir y poner como prioridad la educación. El segundo departamento es muy pobre. No hay fábricas, los padres se dedican a la agricultura. Vende su producción por mil guaraníes y compra carne por 25 mil. Lo que encuentro, trabajando con alumnos pobres, con los padres, es el acompañamiento que hay a medida que das una posibilidad de que participen políticamente en las cuestiones que hacen a la educación. Hay una pelea a nivel general porque la educación se va convirtiendo en algo secundario. En primer lugar se coloca la comida, el pan de cada día. ¿Cómo poner en debate la importancia de la educación para que los padres y los alumnos sean parte de eso? 
Donde tengo que trabajar comparto siempre la necesidad de que nuestro país sea independiente como en tiempos del Dr. Francia, donde los pobres tengamos acceso a un pedazo de tierra y, como en ese tiempo, erradicar la pobreza y el analfabetismo. De la historia se aprende para el presente, y que el pueblo pueda ver que podemos convertirnos en un país con equidad, igualdad, no como ahora que es un país de gran desigualdad. Debatir eso con los padres y los alumnos te da la posibilidad de encontrar una familia, no solamente entre la tuya por sangre, sino en la sociedad, e ir peleando por un Paraguay mejor.
 
—¿Cómo ve las perspectivas 
de lucha de los docentes y 
del pueblo paraguayo?
—El Ministerio de Educación es muy autoritario y golpea a los trabajadores con descuentos, de un salario ya miserable. Cada vez que salís a luchar, te descuentan. Para nosotros es un desafío colocar la reconstrucción de un movimiento sindical que pueda ser la esperanza de un pueblo y de los trabajadores docentes. Hay muchas burocracias sindicales que son brazos del Estado, lo que repercute en el derecho del trabajador. Es una disputa que llevamos para colocar una herramienta de la clase, de los pobres, en constante contradicción con las organizaciones entreguistas. Hay una esperanza, una luz para todos los trabajadores, porque se construye una dirigencia coherente, dirigentes que pelean por los derechos de los trabajadores, y no por los privilegios personales. Creo que hay perspectivas de seguir avanzando en esta lucha. Para mí es una esperanza muy grande poder conectarnos con los hermanos argentinos, colombianos y del Caribe, porque te da la posibilidad de orientar tu lucha en Latinoamérica. 

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